lunes, 27 de mayo de 2013

Antes de la tormenta



He encontrado esta foto mientras limpiaba una tarjeta de memoria que llevaba lo menos dos años olvidada dentro de un cajón. La tiré el 12 de octubre de 2010 al terminar el desfile de la Hispanidad. Desde entonces no he vuelto a cubrir ese desfile y dudo que vaya a hacerlo en el futuro, así que mirar las fotos de aquel día me ha traído más de un recuerdo agradable y unos cuantos desagradables, como el madrugón que hay que darse o el frío que hace por la mañana y lo que toca esperar con todo el equipo al hombro. La espera se hace, además, en el aparcamiento exterior del Bernabéu sin un bar en muchos metros a la redonda, por lo que la incomodidad es doble.

El desfile es siempre igual con sólo ligerísimos cambios de un año a otro. Al terminar los Reyes son los primeros en abandonar la tribuna. Lo hacen en un coche antiguo, por lo general un Rolls Royce de los que hay en la colección de Patrimonio Nacional. Luego se van los príncipes de Asturias, las infantas y el presidente del Gobierno. El coche de los Reyes circula (o circulaba) lento para que sus majestades saluden al pueblo por la ventana. El resto de autoridades van en Mercedes o Audis de gama alta y a toda leche. El de Zapatero, sin ir más lejos, salía como alma que lleva el diablo porque los asistentes le abucheaban a placer.


La Casa Real no era tan impopular como en estos días. Los Reyes saludaban y el pueblo les jaleaba a su paso. Ídem con las infantas. En la foto de arriba, que nunca llegué a publicar, se puede ver la sonrisa de la infanta Cristina junto a su marido. No me sonreía a mi, sino a los fotógrafos que estábamos todos en línea esperando captar esa misma sonrisa. De ser hoy el desfile la infanta no nos habría sonreído, probablemente no habría siquiera asistido al desfile, y de hacerlo hubiese echado la cortinilla de la ventana del coche para que nadie la viese. La sonrisa de la infanta es genuina, se echa para delante solo con la intención de ser fotografiada sonriendo. Al lado su marido, en cambio, mira al infinito. A esas alturas, octubre de 2010 probablemente intuía la que se le venía encima. Sólo unos meses antes el juez había comenzado las pesquisas aunque aún faltaban muchos meses para que todas las miradas cayesen sobre la infantil pareja.

Esta foto, que fue tomada hace poco más de dos años y medio es un pedacito de historia, por eso la he subido aquí, no quería borrarla y que se perdiese para siempre.