domingo, 20 de marzo de 2016

¿Y si la próxima revolución fuese cosa de Microsoft?

Hace un año nadie lo hubiese dicho. Con el sistema operativo Windows 8 naufragando en los bajíos de un mundo en el que cada vez se utiliza menos la computadora y más el teléfono móvil, la estrella de Redmond se apagaba lentamente. Y no era la única amenaza, su apuesta por los móviles tampoco termina de arrancar. Windows Phone no termina de despegar. Según la consultora tecnológica IDC el sistema operativo para dispositivos móviles de Microsoft en lugar de ganar terreno, lo pierde. En los últimos cuatro años ha pasado de una penetración global del 3,1% al 2,6% con el que cerró 2015. Los más optimistas apuntaban ya a un cierre en banda del gigante, que pasaría a dedicarse al mercado de soluciones profesionales, un entorno menos competitivo y con mayores márgenes operativos.

Pero, no, la siguiente revolución en el sector de las tecnologías de la información podría venir, precisamente, de la mano de un veterano ya casi desahuciado como Microsoft. Hace un año presentó en sociedad unas peculiares lentes, similares a las nonatas Google Glass, pero no exactamente iguales. Estas lentes, denominadas “Holo Lens” por el departamento de marketing de la empresa eran solo un prototipo, y ahí se habían quedado hasta ahora.

El anuncio esta vez ha sido mucho más directo: las Holo Lens estarán disponibles en el mercado a 3.000 dólares, un precio razonablemente económico si tenemos en cuenta las posibilidades que ofrece el dispositivo. ¿Cuáles son estas posibilidades? Para empezar las Holo Lens no solo ofrecen información, sino que interactúan con el entorno, es decir, con objetos del mundo real. Tal y como han insistido en Microsoft, con sus gafas puestas se podría, por ejemplo, jugar al popular Minecraft sobre cualquier escritorio. Una tridimensionalización, en definitiva, de algo que Google había concebido en inicio como una simple prolongación de la pantalla del computador.
      
3.000 dólares es sin duda un precio alto si lo comparamos, por ejemplo, con un terminal móvil de última generación, pero no lo es tanto habida cuenta de la revolucionaria tecnología que incorpora y de que este es su primer precio. Estaríamos pues, ante la primera iteración de un producto que, como todo en este negocio, recorta precios a una asombrosa velocidad tan pronto como empieza a popularizarse. El primer teléfono móvil de la historia, el Motorola DynaTAC salió al mercado en 1983 a un precio mucho mayor: 10.000 dólares, pero no los dólares de hoy, sino los de 1983. Esos 10.000 dólares del DynaTAC hoy serían casi 25.000 ajustando la inflación.  Vayamos con otro dispositivo revolucionario, el iPod de Apple, lanzado al mercado en 2001. En aquel entonces los de Cupertino, haciendo un inmenso esfuerzo que se comía literalmente los márgenes, consiguieron colocar al reproductor de música un precio de 400 dólares por un ladrillo con cinco gigas de capacidad. Hoy el iPod Touch de 8ª generación cuesta 200 dólares y es, básicamente, un ordenador de bolsillo hasta el punto que viene equipado con el procesador A8, el mismo de la gama iPhone 6.

Oculus y Vive, es lo mismo pero no

Pero la competencia de las Holo Lens no son las Google Glass, sino dos productos que acaban de ver la luz y que ya han despertado considerables expectativas entre consumidores e inversores. Se trata de las Oculus Rift de Facebook y del Vive de la taiwanesa HTC. Ambas cuestan menos, bastante menos, unos 2.000 dólares menos, pero no son exactamente lo mismo. En los dos casos se trata de monitores adaptados a la cara que, además, necesitan de un ordenador para poder funcionar. Las Holo Lens son autónomas, basta con ponérselas y la experiencia da comienzo gracias a un hardware realmente potente.

Microsoft no ha querido quedarse corto. Ha equipado a su criatura con una cámara con sensor de profundidad para cartografiar los espacios en los que se utilicen las gafas, una cámara HD de 2 megapíxeles y cuatro micrófonos para el reconocimiento de voz. Por debajo de esa capa un ordenador con 2 gigas de memoria RAM, 64 gigas de almacenamiento flash, y conectividad WiFi y Bluetooth 4.1. Unas especificaciones similares a las de un móvil de gama alta. Eso, obviamente, tiene un precio.

Las Holo Lens estarán disponibles en las tiendas a partir del próximo día 30 de marzo y aceptan reservas desde ya mismo. Los early adopters con dinero no se lo pensarán mucho, pero, como sucedió con las Google Glass, probablemente no sean los suficientes para garantizar la viabilidad del producto. Quizá por eso Microsoft no esté en esta primera fase tan interesado en vendérselas a clientes finales como a desarrolladores de software, comunidad para la que ha creado un modelo específico. El planteamiento de las Holo Lens es tan disruptivo que va a necesitar mucho y muy buen software para que los indecisos se animen a rascarse el bolsillo.

De salirse con la suya estaríamos ante una nueva categoría producto no muy diferente a la de los smartphones. Y Microsoft bien lo sabe, en este mundo, quien da primero da dos veces.