viernes, 7 de abril de 2006

El retorno de un clásico

Bienvenido mister Rubalcaba, va a tener usted mucho que tapar.

Recupero, ya que estamos con semejante rufián, un articulo de Juan Carlos Girauta en LD de hace casi dos años, cuando lo de la Comisión que no investigó nada:

The talented míster Rubalcaba

Pregunta de Alicia Castro, comisionada del PP, a Rubalcaba: “¿Fue usted quien filtró a la SER de forma malintencionada que había un suicida?” Respuesta de Rubalcaba: “No, y en ningún caso malintencionadamente”.

Si se tratara de un interrogatorio de película, Rubalcaba empalidecería o enrojecería, según las habilidades del actor, agacharía la cabeza, maldeciría su torpeza y, por fin, se derrumbaría sobre el asiento, con los hombros caídos y la sonrisa amarga del perdedor que acepta la catástrofe y las esposas. Y nosotros, espectadores, protestaríamos por la simpleza del guionista, recordaríamos al portero que se fue de boca ante Martínez Pujalte y nos diríamos que una trama de suspense no puede permitirse la concurrencia de personajes tan cortos.

Pero como Rubalcaba tiene fama de listo listísimo, su autoinculpación ha pasado desapercibida, y la prensa en general puede reflejar en sus crónicas el supuesto paseo triunfal de ese ser maquiavélico que se coordinaba, entre el 11 y el 14 de marzo, con Vera y con González.

“No, y en ningún caso malintencionadamente”. Yo no la maté, pero las puñaladas que le di fueron diez y no quince. Jamás estuve en Rusia, pero el encuentro no lo celebramos en la Plaza Roja sino en el hotel Moskva. No sé nada de ese maletín del que hablan, pero los billetes que contenía no eran de cien euros sino de veinte. Diantre, parece cine español.

En el origen del suspense, cuando el lector aún no estaba maliciado, se podía recurrir a estos desenlaces. Un lapsus del malo e, inmediatamente, Dupin, Holmes, Brown, y hasta Poirot o Queen tenían el caso resuelto, si bien la pifia no habría podido ser tan evidente. Patricia Highsmith ya habría descartado el recurso, que aquí no ha sido ficción sino pura realidad. A pleno sol –o a la luz de inquisitivas lámparas– el talentudo señor Rubalcaba, sin que nadie se levante y le señale con el dedo, sin que los innumerables periodistas lo denuncien en sus crónicas, dice que no filtró a la SER lo del suicida y que “en ningún caso malintencionadamente”. Lo que sólo cabe interpretar en español como que no lo filtró pero que lo filtró sin mala intención. Que no lo filtró pero que sí lo filtró. Que lo filtró, vamos. A ver si puesto así se entera el personal.