viernes, 6 de febrero de 2015

La política es la enfermedad

Con la última encuesta del CIS en la mano los resultados de unas elecciones que se celebrasen mañana serían para echarse a temblar primero, para correr después a la frontera más próxima, salir del país con lo puesto y, una vez a salvo al otro lado de la raya, clamar al cielo como uno de esos curas berlanguianos: “¡estoy hasta los cojones de todos nosotros!”. Eso es exactamente lo que hizo Estanislao Figueras en 1873. Acto seguido, el efímero presidente de la fugacísima Primera República agarró un tren y se fue a Francia. Una vez allí dejó su hartazgo por escrito. El prócer se lamentaba por un país que estaba hecho un cromo, en el que los ánimos andaban “agitados, las pasiones exaltadas, los partidos disueltos, la Administración desordenada, el Ejército perturbado, la guerra civil en gran pujanza y el crédito en gran mengua”. Un lugar no muy distinto a la América ingobernable y presa de la confusión, la ruina y los mil odios intestinos de la que se quejaba amargamente un derrotado Bolívar unas décadas antes.

viernes, 23 de enero de 2015

Insulto, bendito insulto

La libertad de expresión incluye la libertad de ofensa. Ofenderse es algo muy subjetivo. El emperador Calígula, por ejemplo, estaba tan azorado con su prematura alopecia que dictaminó que todo aquel que se atreviese a mirar su pelada coronilla fuese condenado a muerte. A Julio César, en cambio, que le mentasen la calvicie no le molestaba en absoluto. A la vuelta de las Galias sus legionarios cantaban desfilando por Roma una coplilla que decía algo así como "¡romanos, alejad a vuestras mujeres que ha llegado el adúltero calvo!". César disfrutaba con las apelaciones continuas a su varonil calva. Casi cualquier insulto que sus detractores le dirigían iba seguido de calvo. Los antiguos romanos eran grandes insultadores, su inagotable repertorio de palabrotas así lo atestigua. Eso es símbolo de civilización. Los pueblos civilizados se insultan, se ofenden, se cabrean, se vuelven a insultar, se mentan a la madre y se devanan los sesos para encontrar la palabra con la que herir al otro. Insultarse, de hecho, es sinónimo de inteligencia. Los faltones suelen ser individuos listos, los que no saben insultar son por lo general memos dados al lloriqueo. Los pueblos bárbaros se matan, generalmente sin mediar palabra. Si me dan a elegir siempre me quedaré con una sociedad en la que se insulte a calzón quitado.

viernes, 2 de enero de 2015

El futuro era exactamente esto

Hace casi quince años la dirección de la Inteligencia Central de Estados Unidos, dependiente de la Casa Blanca, publicó un informe sobre tendencias globales para el entonces lejano año 2015 (el informe puede leerse aquí). Los expertos estuvieron muy acertados en las predicciones. Preveían, por ejemplo, tensiones migratorias crecientes en la frontera con México, problemas demográficos en Oriente Medio que devendrían en descontento social y extremismo religioso, el surgimiento de China como gigante económico o continuos ciberataques que podrían al mundo entero en jaque. Para otras cosas no atinaron, pero, claro, ¿quién iba a imaginar algo tan inimaginable como el 11-S  tan solo un día antes?

viernes, 19 de diciembre de 2014

Castro gana… otra vez

A principios de los años noventa un Fidel Castro aun a pleno rendimiento criminal envió a Estados Unidos a un grupo de agentes de inteligencia para que se infiltrasen en varias organizaciones de exiliados y saboteasen sus operaciones. Entre ellas se encontraba “Hermanos al rescate”, una asociación con unas avionetas que patrullaba el canal de la Florida en busca de balseros. Eran otros tiempos. Castro, privado del subsidio soviético y temeroso de correr la misma suerte que el infame Erich Honecker, endureció su política hasta un extremo desconocido incluso en la isla. A aquellos años de hambre y espanto el régimen los bautizó como “periodo especial”.  El Gobierno quería frenar estos vuelos que, además de proporcionarle una pésima imagen internacional, en ocasiones penetraban en el espacio aéreo cubano y arrojaban propaganda anticastrista.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Somos Radio 4G

Somos la radio como nunca debió dejar de ser. La única pena que tengo es que voy a tener que abandonar a todos estos buenos compañeros y mejores amigos para emprender el vuelo a latitudes más cálidas. Durante este año en esta pequeña (pero a la vez grandísima) emisora de Madrid he sido muy feliz.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Rajoy o la persistencia del burócrata

De “todo el poder para los Soviets” que clamaba Lenin hace un siglo hemos pasado al más prosaico “todo el poder para los burócratas” de nuestros rajoyanos días. Hace tres años, cuando el barbas y la metro y medio se presentaban en los mítines, hablaban de regeneración y de devolver a España a la primera división. Decían de bajar los impuestos, quitar trabas a los empresarios, liberar a la justicia del yugo al que los políticos la tienen sometida y promover las reformas necesarias e inaplazables que nuestro país necesita para salir del marasmo actual. Hubo quienes lo creyeron, votaron en consecuencia y gracias ello Rajoy tiene más poder en sus manitas de opositor que cualquier otro gobernante desde que Felipe González perdiese la mayoría absoluta allá por los años ochenta. El estado de excitación del votante pepero era digno de encomio. Como habían idolatrado a Aznar –sin que éste mereciese ni de lejos tan súbito ascenso a los altares– pensaban que el rajoyato iba a ser una segunda edición corregida y aumentada de aquellos años de vino y rosas, de recaudaciones históricas y despilfarro en los que todo trinque fue posible.