viernes, 27 de noviembre de 2015
El franquismo, otra vez
viernes, 20 de noviembre de 2015
No, las cruzadas no fueron guerras santas
El discurso de la equidistancia que se ha puesto de moda esta semana ha terminado derivando en el rescate de las cruzadas como agresión primera y justificación última de los crímenes actuales de la yihad islámica. Claro que las cruzadas son para el adolescente español medio, irremediablemente logsetomizado y con las letras justas para andar por la vida, tan desconocidas como la cara oculta de la Luna lo fue para los astrónomos hasta que los rusos enviaron una sonda allí a finales de los años cincuenta. Llega uno a un plató de televisión, suelta la palabra cruzada y al joven espectador se le amontonan las imágenes de Assassin's Creed, un videojuego ambientado en la Jerusalén medieval en la que el protagonista despliega una crueldad sin límite para ir cumpliendo las misiones y avanzar por la trama. Muchos ignoran que el protagonista de Assasin’s Creed se llama Altair Ibn-Lahad, miembro de los Hashshashin, una secta musulmana que operó entre los siglos XI y XIII y cuya misión era llevar a cabo asesinatos selectivos, básicamente de generales cristianos. La secta de los Hashshashin terminó desapareciendo de la faz de Tierra Santa al igual que sus enemigos los cristianos. Como nota curiosa, a esta extraño orden islámica de asesinos profesionales la aniquilaron otros musulmanes, con gran saña por cierto.viernes, 13 de noviembre de 2015
La baraka del gallego
Ni los más viejos del lugar recordaban lo que está pasando estos días a lo largo y ancho de la Piel de Toro. Tenemos a gentes de izquierda que han vuelto a pronunciar en público la palabra España olvidándose a propósito de aquello de “Estado Español”, su sinónimo ideológicamente correcto que, como un homenaje a la estupidez supina, se había extendido tal que una mancha de aceite de la Transición a esta parte. Tenemos también a un montón de catalanes cagándose en el nacionalismo en voz alta, catalanes que llevan casi cuarenta años callados, con la cabeza gacha tratando de pasar desapercibidos. Tenemos, por último, a los compañeros de viaje habituales, las vanguardias y los países, compitiendo por ver quien se parece más a lo que decía el ABC hace veinte años respecto a los nacionalistas catalanes. Todo de golpe y sin que nadie lo previese. La historia la marca lo improbable, y lo improbable ha sucedido.
viernes, 6 de noviembre de 2015
¿A quién pertenece el centro?
Desde 1996 no se recuerdan unas elecciones generales tan reñidas como las del próximo 20 de diciembre. Y en aquellas toda la riña quedaba en saber si José María Aznar iba a ser capaz de ganar a Felipe González y, después de eso, de gobernar. Consiguió ambas cosas por los pelos. Ganó por la mínima y luego tuvo que hacer contorsiones encima de un alambre para que los nacionalistas de la difunta CiU y del PNV le diesen el plácet. Esta vez es diferente. Se presentan cuatro partidos, todos con alguna baza de hacerse con la Moncloa, aunque sea por la puerta pequeña de los pactos. El sistema tetrapartito en el que ya se ha transformado España quedará de este modo petrificado en el Congreso de los Diputados para, como mínimo, la siguiente legislatura y probablemente mucho más ya que, a imagen del dinero, el poder llama al poder.
viernes, 30 de octubre de 2015
¿Se ha acabado la crisis?
La economía en España va mejor. Para saberlo no hace falta leer el informe de ningún banco de inversión, ni necesidad de amarrarse a lo que dice el analista de turno del Wall Street Journal. Con salir a la calle basta. Los centros comerciales se han vuelto a llenar de paseantes que, ahora sí, compran algo, el tráfico en las ciudades ha empeorado sustancialmente y hay que hacer cola en las cajas de muchas tiendas porque los dependientes no dan abasto. No nos engañemos, la recuperación era aproximadamente esto, o así la esperábamos. La gente ha vuelto a consumir porque va recuperando sus empleos. Esta vez no se puede hablar de consumo basado en el crédito como en tiempos de la burbuja ya que los bancos siguen tan reacios a prestar como hace un par de años, cuando buceábamos en lo más profundo del abismo. Luego podemos establecer una primera correlación automática. Para que la economía funcione no es necesario abrir a lo loco la espita de los préstamos como se hizo hace quince años.
viernes, 23 de octubre de 2015
Liberal el último
La cercanía de las elecciones generales ha puesto en marcha la máquina de decir tonterías en todos los partidos políticos. Los equipos de campaña, algunos recién formados y otros que no han hecho otra cosa en los dos últimos años, afinan sus propuestas para que, esta vez sí, el país salga de la crisis después de seis años de travesía por el desierto. Eso para todos menos el PP, cuyo principal recurso es que ya hemos dejado la crisis atrás gracias a los buenos oficios de un gabinete del que aseguran no se ha preocupado de otra cosa. Eso no es del todo cierto, como ya se encargó de demostrar ayer Juan Ramón Rallo en estas mismas páginas. Un país con cerca de cinco millones de desempleados es un país en crisis, se pongan como se pongan en Moncloa.
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