Mostrando entradas con la etiqueta Israel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Israel. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de enero de 2007

Sobre agresores, agredidos y embusteros

Estamos asistiendo en estos días a una entrega más de la tragedia en no sé ya ni cuantos actos de la guerra en Oriente Medio. Una guerra que, efectivamente, no tiene fin, fluctúa sin cesar y mantiene al mundo en vilo y a la región sumida en la miseria y la tiranía. Pero, ¿por qué dura tanto el conflicto? ¿Dónde está el origen? ¿Por qué nunca termina y se reactiva una y otra vez?

En Occidente, especialmente en esa parte de Occidente impregnada de lo francés, esto es, lo muniqués, despachamos el asunto con una simplicidad asombrosa: Oriente Medio está guerra porque un estado agresor y artificial quiere adueñarse de todo lo que le rodea. Un estado que, para colmo, es la sucursal asiática de los Estados Unidos y que, por si eso fuera poco, practica el occidentalismo más aberrante con la democracia y la libertad de mercado como bandera. Ese estado, naturalmente, es Israel. Así de sencillo. Si se desea la paz hay que frenar a ese país o, poniéndose tremendo, hacer que desaparezca. Esto último, lógicamente, no se dice ni en las cancillerías ni en las redacciones europeas, pero se piensa y se pide fuera de los focos de lo políticamente correcto.

jueves, 24 de agosto de 2006

Para mear y no echar gota

"El mayor daño que los nazis hicieron a los judíos no fue exterminar a varios millones de ellos, sino crear las condiciones para que otros tantos se convirtieran en los más despiadados herederos del nazismo"
Carlo Frabetti, intelectual

Más, aquí

jueves, 27 de julio de 2006

Nuevo mantra: "No más pueblos elegidos"

Como es bien sabido, el izquierdista medio no es un tipo (o una tipa) demasiado dado a pensar. Se conforma con cuatro ideas-fuerza refritas en eslóganes que se inventan los de arriba. Entonces, nuestro hombre las repite a modo de papagallo, con un entusiasmo sólo igualable a su ignorancia. En la campaña en curso que la izquierda toda ha montado contra Israel ha hecho su agosto un mantra que, aunque no es nuevo, sí es la primera vez que lo emplean en cantidad industrial como coartada de su propaganda. Se trata de gritar a los cuatro vientos que los judíos se consideran un pueblo elegido lo que, debidamente tamizado por el eslógan, se queda en un rotundo "No más pueblos elegidos". De este modo, se diga lo que se diga y se hable de lo que se hable, el antisemita de progreso puede responder satisfecho "serán lo que tu quieras, pero no tolero a los pueblos elegidos".

lunes, 24 de julio de 2006

El Código Pepiño


Esto sí que es un misterio, y no lo de Dan Brown.

¿Cómo es posible que un individuo semejante, que el tonto del pueblo, haya llegado donde lo ha hecho? Girauta da una pista, aunque más bien diría que da en el blanco (sin segundas)

viernes, 21 de julio de 2006

"Provocador, judío, hijoputa..."


Berrido de un entusiasta en la manifestación-pogromo de ayer en la Puerta del Sol. La historia es, más o menos, como sigue. Un individuo sin identificar se presenta con su pancarta en la manifa. En la pancarta se puede leer "Israel sí quiere la paz, ¡parad la matanza!" por un lado, y "¡Qué no os engañen! Quien vota Hezbolá y Hamás no quiere la paz", por el otro. Se sitúa junto al furgón de la policía (lo que viene a demostrar que el tipo es arrojado pero no suicida) y espera a que de comienzo el acto. Y da comienzo, y de qué manera. Lo más suave "provocador, judío, hijoputa". Bienvenidos a la España de Zapatero, un lugar donde todo es posible, hasta un vociferante émulo de Adolf Eichmann en plan cañí. Para hacer más digerible lo indigerible podéis encontrar la dedicatoria en el segundo 30 de este vídeo.

viernes, 5 de mayo de 2006

Los treinta siglos de Sefarad

César Vidal se ha propuesto contar, en poco más de 300 páginas, los miles de años de historia de una pequeña comunidad como la judía en un gran país como el nuestro. Doy fe de que lo ha conseguido. Aunando rigor histórico y sencillez, que son, o deberían ser, las máximas de cualquier historiador antes de sentarse a escribir.

Muchos, entre los que me incluyo, desconocíamos que los judíos llevasen tanto tiempo entre nosotros. No sabemos a ciencia cierta ni cómo llegaron ni cuándo lo hicieron, pero sí que hacia el siglo IX antes de Cristo ya estaban aquí. Es decir, mucho antes de la destrucción del Templo de Jerusalén por parte del emperador Tito y de la subsiguiente diáspora hebrea por todo el Imperio.

domingo, 14 de noviembre de 2004

Palestina, año cero

Dedicaba la semana pasada Manel Gozalbo una sentida carta al sucesor de Yaser Arafat, que, a pesar de no tener aún apellido, todos saben que se llama Abú. Al que venga a suceder al matón de El Cairo le va hacer falta, sin embargo, algo más que buenas intenciones. Ya sea Abú Mazen o Abú Alá –y hago votos por que el primero sea el que se haga cargo de la situación- la herencia que ha dejado Arafat a sus discípulos es cualquier cosa menos atractiva. Palestina es hoy una entelequia a medio camino entre la nada absoluta, la miseria infame y el crimen organizado.