sábado, 24 de enero de 2009

Macintosh: 25 años no es nada

Durante la Superbowl de 1984, en plena era Reagan, aquellos años mágicos en que los yanquis empezaron a atar a los perros con longaniza, se emitió un anuncio un tanto extraño que avanzaba el lanzamiento de un nuevo modelo de ordenador doméstico. El spot, considerado ahora como una de las cumbres de la publicidad televisiva, mostraba a una jovencita vestida al estilo de las Olimpiadas de Los Ángeles (¡benditos 80!) corriendo como alma que lleva el diablo con un martillo en la mano.

Detrás de ella unos maderos tipo los de Rubalcaba persiguiéndola por un pasillo que conducía a una especie de cine donde una multitud de tíos lobotomizados veían embobados a un antecesor de Gabilondo dando instrucciones. Todo como muy visual, muy cinematográfico, muy de quedarte pegado a la pantalla de la tele sin saber muy bien de qué va la cosa. En Estados Unidos causó sensación, aquí no tanta; primero porque no se emitió jamás, y segundo porque esa era, precisamente, la pose que adoptaban los telespectadores españoles de la época cuando se tostaban delante de los informativos que el hermano de Juan Guerra teledirigía desde la Bodeguilla. Y doy fe de ello porque, aunque era un niño por entonces, me acuerdo perfectamente del atontolinamiento general de aquella primera legislatura triunfal del Morritos, también conocido a este lado de la Castellana como Morenito de Cazorla.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Lincoln, la construcción de un mito

De las cuatro decenas largas de presidentes de los Estados Unidos de América, el más celebrado de todos ellos es Abraham Lincoln. A diferencia de Washington, Jefferson, e incluso Reagan, que disfrutaron de largas y no siempre serenas magistraturas, Lincoln gobernó sólo cuatro años, exactamente los mismos en los que se desarrolló la guerra de secesión, severo trauma que desangró la todavía jovencísima Norteamérica entre 1861 y 1865. Ha pasado a la historia como justiciero libertador de esclavos, impenitente demócrata que luchó por la unidad de su país y como compendio de todo lo bueno y justo que aquella gran nación ha dado al mundo.

viernes, 24 de octubre de 2008

¿Por qué España pinta poco (o nada) en el mundo?

Uno de los enigmas más impenetrables del mundo contemporáneo es el insignificante o nulo papel que, a pesar de su importancia, España ha jugado y juega en los asuntos internacionales. Por lo general a los españoles esta peculiaridad nacional ni nos va ni nos viene, y vivimos tan plácidamente en nuestro soleado rincón de Europa dedicándonos a lo nuestro, que es lo que llevamos haciendo con mejor o peor fortuna los últimos dos siglos.

domingo, 20 de julio de 2008

Hay otras ciudades...

... pero no son como esta.


¡Pero qué buena planta tienes, jodía!

sábado, 15 de marzo de 2008

Atención, pregunta

¿Por qué el Instituto Nacional de Meteorología, institución con 147 años de historia, ha pasado a llamarse Agencia Estatal de Meteorología?

viernes, 7 de marzo de 2008

Por qué (casi) siempre gana la izquierda


Ahora que tenemos las elecciones encima una de las preguntas clave es cuánta gente mantendrá el voto de los últimos comicios y cuántos de los que votaron a un partido determinado pasará a hacerlo a otro. Con esto y con los motivos que conducen a un individuo a abstenerse creo que pueden explicarse y hasta incluso preverse los resultados electorales. En España, como en casi todas las democracias maduras, la mayor parte de la gente vota siempre a los mismos de un modo instintivo, tanto en la izquierda, en la derecha como en sus respectivas franquicias nacionalistas. Si la familia o el entorno del individuo en cuestión es de izquierdas/derechas/nacionalista votará en consecuencia aunque la política le traiga al pairo. Los instintivos, creo yo, forman el núcleo duro de votantes de cualquier gran partido, el "suelo electoral" que llaman los expertos.