La intervención aliada en Irak ha obrado dos sorprendentes maravillas. La primera fue aventar del poder a un dictador corrupto y sanguinario posibilitando de paso la instauración de la primera democracia que conoce ese país en su historia. La segunda ha sido proporcionar una coartada universal al progrerio de toda Europa, especialmente al progrerio patrio, que tanto debe a la consigna “las bombas de Bagdad estallan en Madrid”. Desde que el combinado angloamericano hiciese su trabajo han pasado más de dos años. Irak no es un paraíso, indudablemente, pero es infinitamente mejor que cuando era una finca particular de Sadam y su familia Adams de asesinos que se rebozaban en su propia inmundicia. La realidad iraquí es esperanzadora, y eso a pesar de las escabechinas que cada mes perpetran los terroristas de Al Zarqaui, que por más que insista El País en presentárnoslos como insurgentes o resistentes no son más que matarifes que asesinan sin piedad a su propia gente.
domingo, 24 de julio de 2005
miércoles, 15 de junio de 2005
Los nuevos héroes
El antiamericanismo es el ideologema contemporáneo que cuenta con más adeptos y que más y mejores satisfacciones reporta a los que lo practican escribiendo libros, haciendo documentales o redactando discursos para los líderes que gustan de emular a Fidel Castro. La escuela es antigua. Lo que hoy queda de ella es simple orujo adulterado de las antiguas campañas teledirigidas desde Moscú. Los soviéticos tenían un departamento ad hoc destinado a desinformar, a inventarse bulos sobre los americanos y a procurar que éstos se extendiesen como una mancha de aceite por todo occidente. Aún recuerdo como, siendo yo niño, se rumoreaba por Madrid que el síndrome tóxico de la colza se debía en realidad a un extraño virus que habían soltado los yanquis de la base de Torrejón. Lo peor es que mucha gente se lo creyó y algunos apostaban su mano, izquierda por descontado, por la veracidad de tan descabellada hipótesis.
sábado, 11 de junio de 2005
Manifestaciones
Tengo aún fresca en la memoria la imagen de aquel joven radical que en una de las muchas manifestaciones del noalaguerra se llevaba un jamón de El Corte Inglés de la barcelonesa Plaza de Cataluña. Los angelitos habían entrado en el comercio al grito de “asesinos” y raudos se dirigieron al supermercado para dejar patente que, amen de ser unos pacifistas indignados, tenían la despensa a la cuarta pregunta. No pude evitar imaginarme al del jamón compartiendo el botín unas horas después en el centro social okupado con sus compañeros de lucha anticapitalista, maldiciendo al burgués explotador entre loncha y loncha de pata negra acompañado por calimocho de brik. La extrema izquierda es así de entrañable. Hiperlegitimada como está, sabe bien que hagan lo que hagan sus vástagos no será reprobado por nadie, y menos que por nadie por los medios de comunicación, tan aficionados, por otro lado, a este tipo de jolgorios con regusto a viejas rebeldías del mayo francés.
lunes, 6 de junio de 2005
El timo de la energía eólica
Una de las energías alternativas con la que los ecologistas dan la lata más a menudo es la energía eólica. Consiste, esencialmente, en aprovechar la fuerza del viento para mover las palas de un molino que se encuentran engarzadas a una pequeña turbina que es la que, en última instancia, genera el precioso fluido eléctrico que hace posible, por ejemplo, que usted se encuentre delante de la pantalla leyendo este artículo. Aparentemente, todo son ventajas. Dejando de lado la arrebatadora estampa futurista de los parques eólicos, el combustible, es decir, el viento, es gratuito e inagotable. Carece de emisiones, la instalación de los molinos, aerogeneradores en el lenguaje técnico, es relativamente barata y su mantenimiento lo es aún más.
lunes, 30 de mayo de 2005
No nos engañemos
No oculto la alegría que me produjo saber que en Francia había ganado el no. Me complace imaginarme a Zapatero, Moratinos y demás fauna monclovita cociéndose en su propio veneno. El hecho es que ZP no da pie con bola en sus personalísimas apuestas internacionales. Con lo de Bush en noviembre sudó tinta china, y la elección de Joseph Ratzinger como sucesor de Juan Pablo II probablemente le indispuso varios días. Estas cosas pasan cuando un presidente confunde sus intereses y preferencias con los del país que gobierna. En cierto modo el revés estaba cantado. Casi todos los sondeos de opinión arrojaban que el no se iba a imponer gracias al celo de sus partidarios que andaban especialmente motivados con el desafío. En el otro lado, en el del sí, cundía el desencanto. Han apoyado la Constitución los borregos de siempre que hacen lo que dice el del telediario, los escépticos y los que creen aún que Europa es la improductiva piara de burócratas que pastan del presupuesto comunitario.
martes, 24 de mayo de 2005
¡Muera la inteligencia!
Se veía venir, es más, no sé aún como no ha sucedido antes. La campaña de acoso, laminación y derribo que la izquierda española emprendió hace un par de años contra un simple historiador tenía que terminar de esta manera. Porque Pío Moa no es un líder político, ni el portavoz de una asociación, ni siquiera es director de un periódico. Pío es un profesional de la historia, repito, un profesional de la historia –insisto para que me oiga bien toda esa patulea de historiadores universitarios de los que partió la campaña injuriosa– cuyo único pecado ha sido someter a revisión ciertos aspectos sobre la República y la Guerra Civil. Nada más, y nada menos, porque falta hacía que alguien le echase narices y plantase cara a la falsificación histórica a la hemos asistido sin inmutarnos a lo largo de las tres últimas décadas.
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