martes, 7 de febrero de 2006

Caos en Barajas


Una imperecedera afición hispana consiste en echar la culpa a otro de los errores propios. En política esta manía alcanza cotas difícilmente superables, porque cualquier cosa es buena para cargar el muerto al adversario. De un tiempo a esta parte incluso se ha radicalizado esta vocación tan nuestra. Desde lo del Prestige, pase lo que pase (siempre que sea malo) hay que colocárselo a los de antes o a los de ahora. En esto el PSOE está haciendo auténticas virguerías, hace casi dos años que gobierna y sigue, dale que dale, buscando la excusa más nimia para ver como le pone la enésima banderilla a Aznar que, curiosamente, no es ni diputado.

El domingo pasado se inauguró la cuarta terminal de Barajas con lo menos un año de retraso. Huelga decir que el aeropuerto llevaba años pidiendo a voz en grito una ampliación, pero una de verdad y no los parches que le han ido poniendo desde hace 50 años. En Barajas, si uno tiene tiempo, puede recorrer con la vista un muestrario de la arquitectura aeroportuaria de las últimas cinco décadas. Tiene, como las catedrales antiguas, 5 ó 6 estilos diferentes amontonados uno sobre otro. Digno de estudio.

lunes, 6 de febrero de 2006

Alguien tenía que hacerlo


Alguien tenía que meterles tres chicharros en casa, delante de toda la afición. Alguien tenía que bajarles los humos. Ese alguien ha sido el Atleti, mi Atleti.

jueves, 2 de febrero de 2006

Capitalismo bélico

Si los Estados Unidos no hubiesen dispuesto a tiempo de la bomba atómica, ¿habrían ganado la guerra? Indudablemente. Les hubiese llevado algo más de tiempo y miles de vidas, pero la victoria era incuestionable. En 1945 la superioridad de los norteamericanos era absoluta en todos los terrenos; en el militar, en el tecnológico y en el económico. Lo primero parece obvio, lo segundo no tanto.

En torno a la guerra mundial existe un mito muy arraigado y que se perpetúa con cada historiador que acomete el estudio de la contienda: el del triunfo de la industria socializada de la guerra. Stalin, años después de acabada la guerra, aseguró ufano que los nazis habían perdido porque Hitler no entendió que las guerras modernas se ganaban en las fábricas de armamento.

¿Está usted a favor del libre mercado y la libre empresa?

A través de Nihil Obstat, una de las mejores bitácoras que conozco, mantenida por Josep M. Fàbregas, he llegado a esta curiosa encuesta del World Public Opinion. Trata del apoyo que la economía de mercado tiene en 20 países del mundo, tanto del primero como del tercero. En promedio el capitalismo gana por goleada, un 61% de los encuestados está a favor del sistema de libre empresa y libre mercado o, dicho de otro modo por ajustarse a la pregunta de los encuestadores, considera que este sistema es la mejor base sobre la que puede sustentarse el futuro del mundo.

martes, 31 de enero de 2006

Quitándose la careta


Uno de los momentos estelares de todo izquierdista es cuando decide quitarse la careta y mostrar sin ambages de qué va y cuál es su programa de transformación social. Hasta ese momento cumbre todo ha sido farfolla y ocultación y si, por un suponer, uno osa denunciar las verdaderas intenciones del progre en cuestión, es tachado de radical, exagerado, cuando no directamente de fascista, ese socorrido comodín. Hemos visto este curioso fenómeno con Zapatero y la negociación con ETA. Mucho pacto por las libertades, mucho apoyar la ley de partidos y, en cuanto se ha sentido fuerte, ale, a quitarse la careta. Trueba, el del Oscar, el "anticastrista", acaba de hacer lo propio. LD ha publicado el extracto de una entrevista que el "cineplasta" ha concedido a El País (a quien sino) La entrevista es un blend añejo de toda la imagineria progre.